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En los últimos diez años, la Unión Europea ha mejorado las infraestructuras energéticas transfronterizas gracias a las redes transeuropeas de energía (RTE-E), lo que ha derivado en:

  • Redes más seguras: mejorar las conexiones con los países vecinos ha reducido las posibilidades de cortes eléctricos y apagones.
  • Redes más asequibles: las fuentes de suministro alternativas permiten a los distribuidores negociar precios más favorables.
  • Redes más sostenibles: mejorar las conexiones con fuentes de energía alternativas permite a los países de la UE abandonar de forma progresiva formas de energía más contaminantes.

El último paso en este proceso será revisar el reglamento RTE-E para ponerlo en consonancia con el objetivo del Pacto Verde Europeo.

El reglamento RTE-E

El reglamento RTE-E, adoptado en 2013, estableció un nuevo enfoque para planificar las infraestructuras energéticas transfronterizas, seleccionando y contribuyendo al desarrollo y ejecución de proyectos de interés común (PIC) para conectar las redes energéticas de los Estados miembros, unir las regiones aisladas de los mercados energéticos europeos, reforzar las interconexiones transfronterizas existentes y contribuir a integrar las energías renovables.

Los PIC han ayudado a la mayoría de Estados miembros a alcanzar sus objetivos de interconexión para 2020 y han contribuido a la integración del mercado energético y a la seguridad del suministro en toda la UE. Los PIC de electricidad han contribuido también a la sostenibilidad, facilitando la integración de cantidades cada vez mayores de energía renovable.

El nuevo reglamento RTE-E y el Pacto Verde Europeo

El Pacto Verde Europeo es una estrategia que establece un plan de acción para impulsar un uso eficiente de los recursos mediante el paso a una economía limpia y circular, restaurar la biodiversidad y reducir la contaminación. La Unión Europea aspira a conseguir la neutralidad climática de aquí a 2050, actuando en todos los sectores de la economía, y a alcanzar un objetivo climático más elevado de aquí a 2030.

En este nuevo escenario, la infraestructura energética jugará un papel clave en la consecución de los objetivos marcados. Así, la Comisión ha propuesto una revisión del RTE-E a fin de lograr una planificación integrada y eficiente, incentivando las inversiones en infraestructuras energéticas inteligentes y sostenibles. Esto permitirá la correcta integración de las energías renovables y de las tecnologías limpias dentro del sistema de energía y supondrá un impacto directo en la reducción de emisiones de la UE. Asimismo, se garantizará que los nuevos proyectos de interés común (PIC) respondan a los objetivos de integración del mercado, competitividad, seguridad del suministro y los objetivos del Pacto Verde Europeo, modernizando y mejorando el marco RTE-E y adaptándolo a las necesidades de infraestructura del sistema de energía limpia del futuro.

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En definitiva, la revisión del reglamento RT-E supondrá:

  • La obligación de que todos los proyectos cumplan los criterios de sostenibilidad.
  • La actualización de las categorías de infraestructuras, poniendo fin a las ayudas para las infraestructuras del petróleo y gas natural.
  • Ampliación de las redes de energía renovable marinas, facilitando la planificación y ejecución de infraestructuras en tierra y mar.
  • Desarrollo de infraestructuras del hidrogeno, incluido el transporte y algunos tipos de electrolizadores.
  • Normas actualizadas para promover la adopción de redes eléctricas inteligentes, para aumentar la generación de electricidad a partir de fuentes renovables.
  • Nuevas disposiciones sobre inversiones en redes inteligentes para integrar los gases limpios en las redes existentes.
  • La atención continua a la modernización de las redes y del almacenamiento eléctricos y a las redes de transporte de carbono a efectos de su almacenamiento.
  • Nuevas disposiciones relativas al apoyo a proyectos que conecten a la UE con terceros países.
  • Un marco de gobernanza revisado con una mayor participación de las partes interesadas a lo largo de todo el proceso, un refuerzo de la Agencia de Cooperación de los Reguladores de Energía (ACER) de la UE y una mejor supervisión por parte de la Comisión.
  • Medidas para simplificar los procedimientos administrativos.

Puedes consultar toda la información sobre este tema aquí y aquí.

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